lunes, 20 de octubre de 2014

El hilo rojo del destino

El hilo rojo, una leyenda anónima de origen japonés. Dice que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existirá independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse, no puede romperse en ningún caso, aunque a veces puede estar tenso, pero siempre será una muestra del vínculo que existe entre ellas.



"Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino, vivía una bruja que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino. Después de hallar por fin a la bruja, el emperador ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y así lo llevara ante la que sería su destinada esposa. La bruja accedió a esta petición a cambio de una compensación económica ya que el seguimiento del hilo no sería fácil. El emperador sin otra alternativa cedió. Así pues emprendieron el seguimiento de este. La larga búsqueda los llevo hasta un mercado, donde una pobre campesina con una pequeña bebé en brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta la campesina, se detuvieron frente a ella y la bruja la invito a ponerse en pie, indicándole al joven emperador que se acercara y le dijo la bruja:
"Aquí termina tu hilo" - pero al escuchar esto, el emperador enfureció ante la que creyó ser una burla de la bruja, empujo a la campesina, y esta cayo al suelo que aun tenia consigo a la pequeña bebé entre sus brazos y provocando a la pequeña que se hiciera una gran herida en la frente. El emperador ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza por la que él pensó que era una ofensa hacia él.
Muchos años más tarde llego el momento tan esperado en el que el emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor sería que desposara a la bella hija de un general muy poderoso, aceptó y llegó el día de la boda, el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al tempo con un hermoso vestido color blanco perla y un velo semitransparente que le cubría totalmente su rostro.
Al levantar el velo vió por primera vez el hermoso rostro de la chica y casualmente tenía una cicatriz muy peculiar en la frente, una cicatriz que él mismo había provocado al juzgar de mala manera al destino que la bruja había desvelado para él. Esto le mostró como los amores destinados son eso, no podría escapar de ella, la persona que nació para amarle.


"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar; tiempo, lugar o circunstancia. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper."

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